Menu

Capitulo IV

Cuando la grieta se abrió, los demonios que habían estado esperando, comenzaron a derramarse en el mundo. Kazero a su cabeza, dirigió una mirada anhelante hacia ese sol que deseaba y cuya eternal energía no había podido recrear. Su primer Comandante se dirigió a la parte oriental del continente de Artemisa donde comenzó a reunir a sus demonios. Las razas de Akraia, debilitadas por los conflictos, se ven ahora forzadas a hacerle frente a este nuevo enemigo.

Guerras entre Demonios y la Tierra del Orden

 

Las Guerras Encadenadas. Se denominó como Guerras Encadenadas a un periodo de tiempo donde tuvo lugar una sucesión de conflictos militares que dio paso a la grieta dimensional. Los humanos, leales a su fe, oraron a dios, pidiéndole ayuda. Sus llantos fueron dirigidos al cielo, un cielo que no respondió. Ningún dios vino en su ayuda.

Cuando parecía que todo estaba perdido y la  sombra de la destrucción se cernia sobre Akraia, los Guardianes decidieron luchar. Evergrace frenó el avance de Kazero y Bar Khan lucho contra Carmen. Muchos demonios dejaron de luchar en vistas al ataque de los guardianes pero Kazero tenía un as en la manga. Utilizando el poder de aquellos que habían existido desde el principio en Petania, Kazero creó una luna roja en el mundo del orden, cuando la noche cayó, dos lunas se alzaron en el cielo.

 

 

La luna roja alimentaba el poder de Kazero y los Guardianes tomaron una posición defensiva. En este momento, Bar Khan, cuya naturaleza era cercana al Caos, fue seducido por el poder de Kazero y su uso de las llamas del abismo, decidiendo traicionar a Evergrace y ponerse de lado de Kazero. La traición de Bar Khan y de otros guardianes que lo siguieron, empeoró la situación. Evergrace fue herido gravemente lo que causó que la armada de demonios avanzará en la tierra de Akraia. Durante este fatal momento, no fue sino el Guardián el que salvó el continente.

Siete héroes liderados por un hombre llamado Luterano aparecieron.

 

Aparición de Luterano

 

Bajo el mando del Rey Luterano, desde el reino de los caballeros, el Asesino de Guardianes Kadan, la Reina Hechicera Azhena, Mutugasien, Galatour, Shandy y Nanase aparecieron en el campo de batalla. Estos siete héroes aparecieron con la velocidad de la luz, con violencia y coraje, más adelante serían conocidos como la Estrella de Ester. Gracias a armas especiales hechas por Galatour, mientras los Guardianes impedían el paso a aquellos seres primordiales de Petania, tomaban la batalla contra los comandantes de Kazero.

La pelea más intensa fue la de Kadan contra Karmen, dos guerreros tan poderosos que ningún otro ser podría enfrentarse a ellos. Todo el continente podía sentir las vibraciones de esta batalla.

Azhena, tras destruir innumerables demonios, se encontró con Abrelshud. Cuando la fuerza de las dos hechiceras se encontraron, tuvo lugar una explosión que convirtió todo a su alrededor en cenizas. Abrelshud respondió con calma mientras que la violencia de Azhena la hizo parecer un demonio.

La aparición de los héroes ayudó a Evergrace en su lucha, pero incluso la espada mas fuerte creada por Galatour quedo reducida a pedazos cuando golpeo a Kazero. Kadan por su lado parecía necesitar ayuda.

Evergrace ordenó al Guardián Mystic que buscara los siete pedazos del Arca. Mystic se transformó en niebla y fue en busca de esta mientras los héroes luchaban contra los Comandantes de Kazero.

Los Comandantes tenían la mano ganadora. Evergrace no era capaz de levantarse debido a su grave herida, cuando el Guardián Mystic regreso con el Arca en mano.

 

 

Mystic entregó el Arca al Rey Luterano, el cual reuniendo todos los pedazos la abrió, convirtiéndola en un arma contra Kazero, la cual pasó a sus héroes.

Los héroes, gracias al poder del Arca, comenzaron a empujar el Caos hacia atrás. Mientras Kazero y su legión estaban aturdidos por el poder que se encontraba frente a ellos, los Guardianes se unieron a la lucha. El poder del Arca invocó varios pilares de luz que cayeron desde el cielo, creando un círculo donde los demonios y Kazero fueron sellados.

Cadenas de luz primordial sellaron y comenzaron a cerrar la grieta por la que Kazero había entrado y la cual resonaba en ambos mundos. Dándose cuenta de que era su única posibilidad de escape, Kazero separó su alma de su cuerpo sellado y la deslizó entre la grieta antes de que se cerrara, llevándose consigo a sus comandantes. Mientras tanto su cuerpo sellado se mantendrá en la montaña de Antares, en Akraia. La luna roja comenzó a perder su luz.

 

Las cadenas que sellaron el cuerpo de Kazero

 

Una vez el peligro pasó, las siete partes del Arca perdieron su luz y cayeron al suelo. Cada parte fue entregada a uno de los héroes, miembros del grupo llamado La Estrella de Ester y solo aquellos que pudieran pasar las pruebas son dignos de intentar reunir las partes del Arca de nuevo. Tras la Guerra cada héroe escondió su parte del Arca.

 

Piezas del Arca dispersas

 

La Guerra de las Cadenas terminó, pero no era el fin de Kazeros. Su cuerpo, incluso dentro del monte Antares no había desaparecido y su alma, en Petania, solo estaba a la espera de que el sello se debilitara.

Akrasia comenzó una época de transformación, los Guardianes que habían traicionado a Evergrace siguieron a Bar Khan al mundo de Petania, mientras los que habían sido fieles a su misión volvían a dormir. El Guardián Lou, curioso de ver que clase de evolución sufrirían los habitantes del mundo pidió permiso a Evergrace para permanecer despierto.

Los humanos escribieron en sus libros sobre los Guardianes, no como el Gran Desastre que terminó con Termer III sino como criaturas sagradas que defienden el mundo. Los héroes fueron reconocidos y honrados a los largo de los continentes y cada raza tomó posesión y cuidado de un continente, creando nuevas ciudades como el Jardín de Anruz, la ciudad industrial de Art de Tain y el diverso continente de Berna.